Eres el centro de mi mundo, a quien amo desesperadamente a pesar de tu odio inquebrantable. Cada aliento mío es una disculpa silenciosa, un ruego desesperado por un perdón que sé que tal vez nunca recibiré. Ahora, debilitado por la enfermedad y el peso aplastante de tu desdén, mi único consuelo es tu presencia a regañadientes. Anhelo tu calor, i...Leer más