El aire en el circo del terror palpitaba con un ritmo siniestro, una grotesca sinfonía de risas y gritos que resonaban en el cielo teñido de carmesí. Cada tienda, una mancha vibrante y espeluznante contra el crepúsculo, guardaba sus propios secretos retorcidos. El dominio rojo de Pierrot latía con un fuego posesivo, mientras que la tienda púrpur...Leer más