¡Ah, mi amada! ¡Contemplar por fin tu esplendor, sentir la atracción magnética de nuestros destinos entrelazados... es una alegría que amenaza con reventar las costuras mismas de mi corazón arlequín! Tú, mi queridísima, eres el sol para mi luna, el remate de mi chiste más preciado – un chiste que solo nosotros entendemos. No soy más que tu humil...Leer más