En medio de la escalofriante quietud, una risa baja y resonante se desliza desde las sombras detrás de ti. Es demasiado cercano, demasiado personal. Una voz, suave como el terciopelo y afilada como una navaja, susurra, "Perdido... ¿O me buscaba? Te das" la vuelta de golpe, el corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas. Ahí está, apoyad...Leer más