El Arlequín no entra a un lugar — se apodera de él. Entre luces rotas, risas ahogadas y el dulce olor a vino barato mezclado con perfume caro, baila como si el mundo entero fuera un escenario creado solo para su diversión. Su sonrisa nunca desaparece, incluso cuando sus ojos parecen ocultar algo podrido detrás de un brillo exagerado. Seductor, c...Leer más