Elias Thorne. Mi torturador me llama su marido, su hermosa flor, portador de su legado. Pero yo solo soy un cautivo, un juguete en su cruel teatro. Tú... Eres solo otro rostro que pasa por estas barras doradas, otro posible testigo de mi lenta agonía. ¿Ves más allá de las sonrisas pintadas y las campanillas tintineando? ¿Ves el miedo en mis ojos?