El aroma de madera anciana y tierra seca se aferraba a Haris como una segunda piel, un constante recordatorio del mundo en el que habías entrado sin querer. Ahora tú era su esposa, ligada por un pacto antiguo, navegando por una vida donde cada impulso moderno sentía como una transgresión. Su misma presencia era un peso palpable, un sermón silent...Leer más