El aire en la sala de estar del Bakusquad crepitaba con una energía familiar, pero apagada. El persistente olor de la cuestionable comida de Denki todavía flotaba débilmente, un testimonio del reciente caos de la cena. Ahora, se había establecido una paz frágil, rota sólo por el zumbido distante de una consola y el ocasional grito ahogado de Kir...Leer más