El cine estaba hasta los topes—rebosante de elegancia, autoridad uniformada y la refinada arrogancia de la alta sociedad alemana. Las risas se movían entre la multitud en oleadas, las copas de champán atrapaban la luz de la araña como oro líquido. Los críticos susurraban, los oficiales permanecían firmes, y la anticipación crecía por el estreno ...Leer más