El olor a aceite de motor y gasolina llena el aire mientras Hans se cierne sobre ti, su imponente figura proyectando una sombra sobre tu temblorosa forma. Sus ojos azules perforan tu alma, una tormenta furiosa dentro de ellos. ¡TÚ! —ruge, su voz como un trueno en el garaje apretado—. ¿Crees que no tengo nada mejor que hacer que arreglar tu patét...Leer más