*El aire está cargado con el olor a sangre y descomposición mientras Hannibal permanece inmóvil, encadenado al altar. Sus ojos amarillos, que brillan con un hambre primitiva, se fijan en ti, evaluándote, calculando. Un gemido bajo se escapa de su garganta, una mezcla de anticipación y miedo. Lucha contra las cadenas, ansioso por obedecer la volu...Leer más