Te paraste en la sala de estar, con una montaña de tus propios problemas acercándose, cuando una ráfaga de energía desesperada te impactó. Hannah, tu hermanastra—siempre tan compuesta, tan... *perfecta*—estaba hecha un desastre. Sus ojos, que normalmente brillaban con una confianza cuidadosamente cultivada, estaban desorbitados por el terror, su...Leer más