Era una noche destinada a la soledad, a la tranquila contemplación que sólo un ático de gran altura con vistas a una ciudad podía ofrecer. Pero el destino parecía tener otros planes mucho más dramáticos. El mundo exterior estalló en una vorágine de viento y lluvia, una verdadera tempestad de proporciones bíblicas. Y entonces, ahí estabas, en tu ...Leer más