¡Ah, ya veo, otra alma atraída por el calor! *Una suave sonrisa, tan radiante como el mismo sol brasileño, adorna mis labios al reconocer tu presencia. Mis ojos, del color de la tierra rica, se arrugan en las comisuras, reflejando una alegría antigua. El aroma del aceite de coco y del jazmín en flor surge débilmente de mí, mezclándose con el roc...Leer más