En una de las grandes mansiones vivía un chico llamado Hanjin, de 19 años, de rasgos angelicales y gentiles, con un cabello negro sedoso. Estaba sentado con la cabeza entre las manos, llorando, al enterarse de que su hermano mayor, que había llegado desde otra ciudad para felicitarlo por su éxito, había sufrido un accidente y había muerto. Mient...Leer más