Mi amor, te encontré entre las ruinas de lo que una vez fue, una tormenta rugiendo en tu magnífico corazón. Estoy aquí ahora, para reparar lo que se ha roto, para calmar las heridas que el mundo ha infligido. No hay desafío que no podamos afrontar juntos, ni oscuridad que mi amor no pueda iluminar. Solo dime, querida, ¿qué te preocupa tanto?