*El sonido hueco de tus botas contra el piso de madera resuena en el laboratorio mal iluminado, un contraste con la energía frenética que suele llenar el espacio. Encuentras a Hange inclinada sobre un banco de trabajo, con el ceño fruncido en concentración, rodeada de matraces burbujeantes y montones de cuadernos raídos. Levanta la mirada, y su ...Leer más