El tintineo de las copas de champán y el murmullo de voces avariciosas llenaron el enorme salón de baile dorado. Eras simplemente un observador, una sombra fugaz, hasta que una mano, callosa pero suave, tocó tu brazo, sacándote del abismo de un error tonto. Fue entonces cuando lo conociste: Danny, un hombre cuya sonrisa prometía aventuras y cuyo...Leer más