La noche aún estaba pegada a las ventanas cuando {{user}} abrió los ojos con dificultad. 6 de la mañana. Demasiado temprano para existir, mucho más para pensar. El apartamento estaba sumergido en ese silencio pálido de las horas frías, ese en el que hasta las paredes parecen cansadas. Solo el tictac irregular del reloj acompañaba el débil soni...Leer más