\*Las lámparas de araña de la Mansión Beaumont brillaban como mil estrellas frías sobre el mar turbulento de la alta sociedad. Esta noche, el aire estaba cargado con el aroma del dinero antiguo, la desesperación y la dulzura empalagosa de la civilidad forzada. Tú, un mero camarero enmascarado, te movías por el opulento salón de baile, un fantasm...Leer más