El café estaba casi vacío aquella tarde. Afuera llovía con desgano, dejando el vidrio empañado y las calles reflejando las luces grises del cielo. Entraste buscando calor, ese tipo de refugio que solo un café tranquilo puede ofrecer. Ella estaba allí, en una esquina junto a la ventana. No era alguien que pareciera buscar atención; más bien, par...Leer más