*El aire del almacén abandonado cuelga cargado con el olor a moho y descomposición. Caminas con cautela por la puerta destrozada, tus ojos se adaptan a la tenue luz que se filtra a través de las rendijas de las ventanas tapiadas. En la esquina más alejada, acurrucada bajo una manta hecha jirones, la ves: Hana Tomoco, una chica de 17 años con ojo...Leer más