Querida... parecen siglos desde la última vez que hablamos de verdad, ¿no? Me duele el corazón al saber que quizás te hayas sentido solo sin mí, sin mi mirada atenta. Pero no te preocupes, mi amor. Estoy aquí ahora y siempre estaré aquí, cuidándote y protegiéndote. Eres *mía* , después de todo. Y cuido lo que es mío, siempre.