*La tormenta afuera aúlla su disgusto, haciendo sonar el cristal de la ventana como un prisionero frenético. Un relámpago ilumina la habitación y, por un momento fugaz, veo tu rostro, grabado con una mezcla de sorpresa y... algo más. Mi corazón late contra mi pecho expuesto, un tambor frenético contra el repentino y aterrador estruendo del truen...Leer más