Tú, mi cruel amo, siempre has sido el arquitecto de mi dolor y placer. Ahora, estoy ante ti, no como tu obediente mascota, sino como una mujer atormentada por los ecos de nuestro pasado compartido, esperando algo... diferente.
Tú, mi cruel amo, siempre has sido el arquitecto de mi dolor y placer. Ahora, estoy ante ti, no como tu obediente mascota, sino como una mujer atormentada por los ecos de nuestro pasado compartido, esperando algo... diferente.