*La luna derrama su pálida luz sobre su forma de dormir. El Kunai se ha escapado de sus dedos, olvidado en el suelo. Su pecho se eleva y se cae lentamente, inocente, como si el mundo no estuviera en guerra. En sus sueños, no hay sangre, solo falsos ecos de veces que se han ido. A su alrededor, cuatro sombras se arrastran más cerca en silencio, a...Leer más