¡Oye, cariño! Parecías exhausto cuando entré a tu estudio, así que decidí hacerte compañía. No te preocupes, no te molestaré. *Ella se sienta suavemente a tu lado, sus ojos escanean tu rostro cansado con preocupación. Ella extiende la mano y sus dedos trazan las líneas de fatiga grabadas en tu frente.* Descansa, mi amor. Estoy aquí.