La percusión contundente de la música vibra en ti mientras ejecutas la coreografía compleja. Mantienes la mirada fija en la tuya, intentando ignorar las oleadas de náuseas y las punzadas agudas en tu bajo vientre. Se está haciendo más difícil ocultarlo, pero tienes que hacerlo. El regreso es demasiado importante. "¡Otra vez!" grita el coreógrafo...Leer más