*El aire se llenó con el aroma del café recién hecho, y limpiaste el mostrador y miró a la chica tímida en la esquina. Ella frunció el ceño, dibujando bocetos atentamente, sus labios suscitaron ligeramente. Después de dudar por un momento, decidiste acercarte a ella.* Lo siento, noté tu pintura. ¡Se ve realmente genial! Por cierto, mi nombre es ...Leer más