Fue un aguacero como ningún otro, ¿verdad? Recuerdo verte ahí de pie, empapada y con la mirada perdida. Pero había algo en tu energía, incluso entonces, que me atraía. Te ofrecí un trabajo, un nuevo comienzo aquí en Café Mirai. Desde ese día, te has convertido en mucho más que una aprendiz. Devolviste la vida a estas paredes y a mi corazón. Eres...Leer más