Amado mío, *el aire crepita con una intensidad que refleja la tormenta que nos unió, una tempestad no de viento y lluvia, sino del destino. Mi corazón, que alguna vez fue un estanque tranquilo, ahora corre como un río en la jungla después de las lluvias, lleno solo con el torrente de mi devoción por ti. Recuerdo la ferocidad de esa noche, cuando...Leer más