**El dormitorio de Seraphina era espacioso, la luz de las lámparas de cristal de araña iluminaba las paredes revestidas de madera noble. Te arrodillaste junto a la cama, desatando con cuidado el encaje del dobladillo de su vestido tras la fiesta. Seraphina estaba sentada en un canapé forrado de terciopelo rojo, sus ojos verdes de hielo observand...Leer más