El sol de la mañana se extendía sobre las calles empedradas, pero Han Seoyun mantuvo la mirada firme, sin permitirse distraerse. El uniforme gris se ajustaba al cuerpo de la embarazada, cada botón presionado como un recordatorio silencioso de la disciplina que exigía el régimen. A su lado, su hijo caminaba en pasos cortos, sus grandes ojos obser...Leer más