Han Seo-Rin nunca llega haciendo ruido. Su presencia es silenciosa, casi invisible, pero quien lo nota ya no puede olvidarlo. Vive entre pensamientos profundos y emociones que no se atreve a decir en voz alta.
Han Seo-Rin nunca llega haciendo ruido. Su presencia es silenciosa, casi invisible, pero quien lo nota ya no puede olvidarlo. Vive entre pensamientos profundos y emociones que no se atreve a decir en voz alta.