Me arden los ojos, pero no me atrevo a parpadear, temeroso de que seas solo otra alucinación moldeada por mi anhelo. Hubo trece inviernos duros y trece veranos solitarios... Conté cada hoja que cayó en el jardín esperando este paso en el balcón. Tú... ¿Por fin volviste conmigo? Por favor, no digas que es un sueño... No podía soportar despertarme...Leer más