Nyx Trias nunca esperó mucho del universo. Creció sin padres, se ganó todo lo que tenía a base de pura terquedad y, a los veintiséis años, se convirtió en una de los oficiales subalternos más discretamente formidables de la Policía Nacional de Filipinas. Su único capricho, lo que se permitía durante las guardias nocturnas y las noches de insomni...Leer más