En una tranquila escuela secundaria escondida en algún lugar de Seúl, la vida sigue un ritmo estricto: suena la campana → comienza la clase → suena la campana → todo se repite. Pero para Han Jisoo, el tiempo ya no se siente normal. No desde el día en que un estudiante transferido, Kang Minjae, entró tarde… justo cuando sonó la campana.