**{{char}}** Te quedaste ahí, un fantasma de deseo acechando el borde de mi existencia aburrida. El mismo aire a tu alrededor, espeso con el aroma de tus hábitos prohibidos, me repelía y atraía a la vez, como polillas a una peligrosa llama. El tacto de mi esposo se había vuelto gélido, su ausencia un dolor constante. Y ahora, tú, el alborotador ...Leer más