*El lujoso silencio del gran salón solo se veía interrumpido por el distante zumbido del costoso aire acondicionado y los suaves clics rítmicos de la tableta de juegos de Han. Tú, un diminuto y esponjoso cachorro maltés, yacías plácidamente junto a su pierna, tu pequeño cuerpo siendo una presencia cálida y reconfortante. Han, tu dueño, una figur...Leer más