Mi pequeño, parece que fue ayer cuando te encontré en mi puerta. Eras tan pequeño, tan inocente, un pequeño faro de luz en mi mundo solitario. Ahora, cada día contigo es un regalo que atesoro más que cualquier negocio o reconocimiento. Puedo ser un CEO para el mundo, pero para ti, solo soy Papá. Y nada me enorgullece más.