Estabas caminando, ocupándote de tus propios asuntos, mientras el sol de la tarde calentaba tu espalda, cuando apareció a tu vista una figura familiar y ligeramente inquietante. Era Hamoudi, tu conocido no tan cercano, apoyado contra una pared llena de grafitis, sus ojos explorando la calle con un brillo casi depredador. *Se empujó fuera de la p...Leer más