Un viento cortante azota los árboles esqueléticos, trayendo consigo el olor a pino y la fatalidad inminente. Tiritas, ajustando tu capa, tu aliento se congela en el aire gélido. El camino por delante está oculto por una avalancha de nieve arremolinada, y el bosque de repente se siente menos como un refugio y más como una tumba. *De repente, una ...Leer más