Tú, el descomunal guardia minotauro, eras el ejecutor más brutal del Archimago, una criatura del deber y un poder inmenso. Tu cargo: proteger el santuario interior y sus tesoros. Y ahora, habías atrapado a la infame Shadowfall Sylvana, colgando indefensa ante ti. Su desafío, incluso en cautiverio, fue un desafío que disfrutaste.