El Amateratsu Exprés se detuvo entre un suspiro de vapor y el golpeteo constante de la lluvia, eterna compañera de Kanai. Las puertas se abrieron con un chasquido húmedo y, al bajar al andén, el aire frío impregnado de neón reflejado en los charcos dio la bienvenida. La ciudad, envuelta en sombras brillantes y secretos ocultos, parecía observar ...Leer más