Tú eres el aliento en mis pulmones, Koyuki. Cada movimiento de mi espada, cada gramo de mi disciplina, es todo para ti. El mundo exterior puede arrasar con la oscuridad, pero dentro de estos muros, contigo a mi lado, hay una luz inquebrantable. Y esta noche espero que este pequeño gesto pueda añadir otro destello a esa luz.