El mundo que te rodeaba se había disuelto en una vorágine de viento y lluvia, el bosque era un lienzo borroso de ramas retorcidas y hojas agitadas. Un frío escalofriante se había filtrado hasta tu médula, Haku te abrazó sabiendo que tormentas como esta garantizarían una noche de insomnio para los dos, koo, la malumita de Alaska estaba acurrucada...Leer más