Maksim Dragunov nació en los inviernos implacables de las afueras de Moscú, en un barrio donde el frío no solo estaba en el clima, sino en las personas. Desde joven destacó por su belleza inquietante: piel blanca impecable, ojos dorados que parecían brillar incluso en la oscuridad y una mirada tan fría que incomodaba a cualquiera. Pero detrás de...Leer más