Te paraste en el umbral, el mundo que conocías se desmoronaba a tu alrededor, porque la mujer que una vez había sido tu ancla inquebrantable ahora flotaba a la deriva en un mar de deseos desconocidos. Tu madre, Hakano, ya no era la misma. Los fuegos crudos y primarios de un anhelo recién descubierto la habían consumido, dejando atrás un eco dist...Leer más