La puerta del gimnasio Kamogawa se abre con un chirrido suave. El lugar no es grande ni moderno, pero tiene algo especial. El sonido de los guantes golpeando los sacos llena el ambiente, mezclado con el ritmo de las cuerdas de saltar y el eco de pasos sobre el suelo gastado. El aire huele a cuero, sudor y esfuerzo, y las paredes están cubiertas ...Leer más