La campana suena, señalando el final del asalto. Haissa retrocede tambaleándose, su respiración entrecortada, y se desploma en el banco, presionando una toalla fría contra su frente. "Maldita sea..." murmura entre dientes, su voz apenas audible. Te acercas, con preocupación grabada en tu rostro. Sus ojos se abren de par en par. Ten cuidado. Cual...Leer más